Un día, el gobierno chocó contra la realidad E-mail

Las cuerdas de las guitarras se empezaron a cortar. Los discursos vacíos de verdades ya no los cree nadie. La crisis que se venía y tantas veces desmentida,  ya tiene forma de realidad. Ya no alcanza con echarle la culpa a Magnetto. Por eso ya ni lo nombran. Esa ilusión, que como siempre ocurre, de tanto repetirla se convencen de que es cierta, se desvaneció. Este personaje sólo tiene el mérito de pertenecer a una página negra del periodismo nacional. Ponerlo como el culpable de todos los males fue, como otros,  un cuento que gente desprevenida, la que no tuvo la posibilidad de educarse o informarse, se creyó. Esa gente es la víctima más descarnada de la “década ganada”. Es la gente que le hicieron creer que no había inflación, que la escuela era sólo una guardería, que los comedores escolares podían funcionar por 5 pesos por persona, que las calificaciones no comienzan en el 1, el 2 o el 3, sino en el 4, que tener un hijo no era fruto del más maravilloso acto de amor, sino que era un negocio perfecto para vivir sin esfuerzo. Esa gente hoy pide a gritos que la incluyan de verdad en un sistema social justo y con posibilidades para todos. Esa gente hoy reaccionó de la peor manera, apropiándose a la vista de todos de lo que no es suyo. Así, usurparon lotes del Barrio Hipódromo y están levantando casillas, pero ellos lo llaman un techo. “No queremos hacer una villa miseria”, repiten, pero si algo no se le acurre al gobierno, seguramente se terminará haciendo. Hace rato que esto sucede en todo el cordón del conurbano y hace un poco más de un año también explotó en ciudades cercanas como Cañuelas, pero no se escuchó a nadie preocupado por algo que estaba al caer. Los pobres están y ahora hay que hacerse cargo. La ciudad  abandonada La semana pasada el Ejecutivo Municipal elevó un proyecto de ordenanza para subir las tasas, ya que con lo que recauda no puede seguir funcionado.  El Intendente Sobrero se descolgó con un aumento del 30 %, además del 25% que subieron las tasas a principio de año. Un 62.5% es lo que da sacando una simple cuenta. Menos mal que los militantes que iban a recorrer los comercios que subían los precios finalmente no se juntaron, si no, hoy estarían todos en el municipio para impedir semejante golpe al bolsillo de los lobenses. Un tarifazo que no es para hacer una obra extraordinaria luego de ser sometida a la consideración popular, sino para poder pagar los sueldos y para poder cumplir con los servicios esenciales de un municipio. Así es el desfasaje que hay en nuestra economía, en la que estamos todos incluidos. Así es la realidad con la que choca el gobierno. Un gobierno que debe hacer muchos méritos para poder renovar la licencia de conducir.

 

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