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Sin dudas la construcción de las calles de asfalto negro, por su rapidez y extensión mostraron como nunca antes lo más positivo del gobierno, al igual que las luminarias que le dieron un nuevo aspecto a barrios enteros, algunos postergados. Lo mismo ocurrió con la remodelación de las plazas, el CBC, las obras de las cloacas a punto de finalizarse, entre otros logros. A Sobrero se lo ve como un hacedor, de ahí el apoyo recibido. Pero hay algo que el electorado percibió y se lo hizo saber el domingo, sobre todo desde el sector independiente, que es la mesura que exhibió en esta última parte de su segundo período, no tan reaccionario o contestatario. Se lo vio con mayor tranquilidad y más allá de que por la holgura que se avizoraba no le convenía ir al choque, muchos confían que la sangre del líder le está dando paso a una suerte de estadista, que está logrando ponerse por encima del día a día. La gente común valora más la tolerancia que la reacción y de ahí que consiguiera el voto de quienes inclusive no se enrolan en ningún partido político. Claro que la oleada K de todo el país también sopló para el sector de Sobrero. Ello aunque no le resta mérito, lo pone a la altura de otros triunfos de comunas con una pobre gestión. Aquí está también la explicación del resultado de una oposición que a pesar de los diferentes esfuerzos, sólo obtuvo los votos del promedio de los últimos ocho años.
Lo que también dejaron los comicios
Los conservadores, que salieron segundos, tuvieron en este período una tarea sin estridencia y si se quiere muy pobre desde el punto de vista legislativo, pero conservan, valga la redundancia, ese matiz apolítico con el que se los ve y como se presentan a las elecciones, sin representación en el orden nacional y provincial, se puede considerar que tienen todavía para crecer. La lista con Ferrari a la cabeza, que luchó con poco acompañamiento, logró por lo menos mantener sus concejales, que no es poco. La performance de los radicales, en tanto, hay que suscribirla en el contexto nacional, ya que a pesar de batallar sobre los temas pendientes de la administración de Sobrero, como el estado del Hospital entre otros, no logra despegar, teniendo que hacer un gran replanteo, ya que la renovación de la militancia no logra conseguir el apoyo necesario ni siquiera como para recuperar terreno en el Concejo, tal como lo preveían. La sorpresa, finalmente, la dio el grupo que apoya a Binner, que a partir de este resultado, en el que casi alcanzan los votos de Alfonsín, ya piensan en formar una lista local para las próximas elecciones. La oleada K, en síntesis, pasó también por Lobos y Sobrero que es un soldado de la primera hora por convicción de estas ideas políticas, aportó lo suyo, haciendo más profunda aún una marca en la historia política local, que todo indica que tendrá su continuidad dentro de su familia. |