Editorial : El tránsito lo hacemos entre todos E-mail

El hecho que la idea haya surgido de un sector totalmente apolítico lo vuelve todavía mucho más atractivo, no porque sea malo por ser político, sino porque muchas veces y sobre todo en tiempos electorales, hay muchas cosas importantes que huelen sólo a slogan de campaña, por lo que su vida termina cuando se realizan las elecciones.
Por eso es una oportunidad que no debemos desaprovechar y a la que tenemos que sumarnos todos, sin resquemores, ni recelos, porque se trata de un tema que nos está provocando muchas angustias y necesita de una férrea conducta para llevarse a cabo.
El tránsito, hay que decirlo con todas las letras, es un desastre y un problema en todos lados, por la sencilla razón de que cada vez circulan más autos y motos y lejos de incrementarse y mejorarse la estructura vial, es cada vez más pequeña a partir del crecimiento demográfico y se encuentra cada vez más deterioriada.
Es esta una verdadera cruzada la que se está conformando y todos tenemos que poner nuestro granito de arena, con toda la fuerza y sin mezquindades. Sería extraordinario por ejemplo ver a todos los políticos juntos trabajar en la solución de los problemas del tránsito con el mismo fervor que se los ve en esta y cada una de las campañas electorales. Debemos asumir que ningún esfuerzo alcanzará para terminar con los accidentes y que para lograr niveles aceptables de siniestros en materia de tránsito hay un largo camino por recorrer. Además cada paso que demos será el contagio para dar otro y así derrotar el desorden y la imprudencia.
Habrá sin lugar a dudas que luchar para imponer conductas elementales, como circular despacio, hasta otras más complejas, como  que tomemos conciencia que un vehículo utilizado a altas velocidades es lo mismo que empuñar un arma.
El ritmo en que se vive hace que andemos por la vida a mil o a mil quinientos, convalidando procederes erróneos y de los cuales sólo tomamos conciencia cuando nos pasa algo a nosotros o a nuestros seres queridos. La concentración que se pone al conducir no es la necesaria, ya que con el invento de nuevas tecnologías, como los celulares, sufrimos de un asedio y una ansiedad que nos lleva a actuar de manera irresponsable. Nadie conscientemente pasa una esquina sin mirar o sin apretar el freno. Nadie por omnipotencia lleva a los niños en el asiento delantero sin cinturón. Estas son todas acciones inconscientes producto de un andar alocado de años y que de pronto, con el aumento de la cantidad de autos y motos, se puso de manifiesto que así no podemos seguir.

 

Es momento de comenzar

Un traumatólogo, el Doctor García Pagliaro, dio el puntapié inicial empujado por la extensa experiencia vivida en ser el bálsamo para los golpes y quebraduras provocadas en accidentes de tránsito. Por eso tenemos que sumarnos al apoyo que ya le dieron el hospital y el municipio. Hay que consultar a los especialistas, a los que llevan años al mando del volante y a toda la experiencia que escribieran los momentos públicos más desagradables, como graves accidentes de tránsito. En el preciso momento en que se produce un choque en nuestra cabeza hace un click y eso nos marca que debemos parar la pelota. No es fácil cambiar años de hacer las cosas mal y si hacemos todo correctamente y todos juntos tampoco será breve el período para alcanzar resultados satisfactorios.  Por eso hay que comenzar cuanto antes con esta iniciativa, la que debe ser un emblema de entendimiento comunitario, ya que el tránsito peligroso o no, lo hacemos entre todos.

 

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