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La planta de reciclado que se ha construido en nuestra ciudad, cumple con su cometido, pero muy lejos de los objetivos que fueron planteados en un principio. Como hemos dicho en ediciones anteriores hay diferentes acciones para poner en marcha para que los vecinos tomemos conciencia de la importancia que tiene hacer una buena separación en nuestras casas o en los comercios. Sin esto, el sistema no funcionará nunca como debe y los resultados serán sólo parciales, como hasta ahora. Lógico es que el municipio debe hacer lo suyo para que en la planta se realice toda la separación, todos los días, pero esta es una cuestión que no abordaremos ahora. En otros países donde se recicla la basura, por ejemplo en España, más precisamente en Barcelona, con una muy baja inversión, pero con un impacto muy fuerte en la toma de conciencia, en todos los tarros o cestos de basuras que hay en las calles o en reparticiones donde accede el público en general, existen tres bocas bien separadas y pintadas con colores verde, azul o amarillo, para que los vecinos arrojen allí los residuos según sean orgánicos, vidrios o plásticos y papeles. Esto no constituiría una erogación importante si se quisiera implementar, ya que colocando una tapa con las divisiones, o a lo mejor en dos, como fue planteada aquí en Lobos separando en “húmedos” y “secos”. También es considerado muy importante entre los especialistas que se utilicen dos colores en las bolsas según la clase de los residuos, domiciliarios, puesto que ellos mismos se convierten en fiscales de la conducta comunitaria en esta materia. En cambio si seguimos amontonando bolsas con residuos mezclados hará falta un batallón de empleados en la planta y como siempre ocurre, por una cuestión de costos se abandonaría el sistema. Por eso, además, es oportuno recordar que los servidores públicos que juntan las bolsas respeten, ahora que se utilizan bolsas inidentificables, que no las mezclen en los camiones, ya que los vecinos pierden el estímulo para seguir separando, dado que dicha tarea podría ver malograda en la etapa de la recolección. Muy lejos estamos de los objetivos que impulsaron este emprendimiento, pero machacando y machacando se puede crear conciencia de lo que significa la contaminación del suelo y las napas, porque seguramente cuando tomemos conciencia pueda ser demasiado tarde y las consecuencias irreversibles.
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