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Sin lugar a dudas es un reconocimiento justo. Por el hecho de ser una autoridad académica no tuvo exposición permanente y estruendosa en los medios. Eso habla de su personalidad tan humilde que muchos, cuando lean su extenso curriculum, que casi no entra en una página completa, van a creer que es imposible haberlo logrado en una sola vida. “Rudy” lo hizo. Siempre creciendo en sus conocimientos, no tuvo empacho en compartir su saber con quien lo haya solicitado. Fue un precursor en muchos temas y llenó de honestidad y ética cada una de sus decisiones. Muchos de sus ocasionales compañeros de tareas se sorprendían de los cuestionamientos que les realizaba, pero no por estar equivocado, sino por exhibir una meticulosidad que llevaba siempre a la reflexión. Así es Francisco Yannarella, un hombre de consulta permanente, desde el lugar que ocupe, ya sea desde la función pública, institucional o privada. Para nosotros, los que hacemos LA PALABRA CAMPO es un orgullo tenerlo entre los columnistas que mes a mes lleva a cabo la tarea de concientizar y educar. Esto último a partir de una serie de notas elaboradas como fichas, de enfermedades de transmisión de los animales, para que los alumnos de las escuelas las tengan, las guarden, las consulten. El martes en el Concejo hemos pasado un momento muy grato, fue un acto sencillo como él, pero de extrema justicia.
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