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Sr. Director: Ruego a Ud. la publicación de esta nota que representa una experiencia más y que me deja: “sin comentarios”.
Días pasados concurro al Municipio para renovar mi carnet de conducir. Hago la correspondiente cola. Llega mi turno, me toman los datos de manera manuscrita. Pido la solicitud de revisación médica y me responden “no hay sistema, regrese mañana”. Vuelvo al día siguiente. Me dan la planilla reclamada y me dicen que pase por Bapro y abone $ 40. Paso. Pago $ 40. Voy al Hospital. Me atiende una secretaria o enfermera. Me sienta en un banquito y leo las letras que me señala. Al retirarme me dice: “son tres bonos de $ 10”. Respondo “¿no es donación?”. No me contesta y mira al médico que está a su lado. Pago $ 30 y los tres bonos donación los guarda el médico. Vuelvo al Municipio. Entrego la planilla aprobada. El empleado me dice “pase por caja y abone $ 25 y vuelva por esta oficina”. Pago los $ 25 (porque soy una joven de edad avanzada). Los verdaderos jóvenes pagan $ 95. En una semana regreso y retiro mi nuevo carnet fotocopiado, menos la fecha que está actualizada. Mentalmente hago la suma de los gastos ocasionados: $ 40 + $ 30 + $ 25= $ 95, y sin recibos! ¿Qué tal? Teresita Avila
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