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Señor Director: Una vez más, voy a hacer uso de “mi derecho de publicar mis ideas sin censura previa”.
Me siento sinceramente indignada, por lo que he visto y sufrido como ciudadana esta última semana. No pude acceder a la lectura de un diario, porque cincuenta cobardes, pagos, riéndose, por supuesto, se instalaron en la puerta de la distribuidora, obstruyéndola. O porque otros tantos policías marchando militarmente y armados con escudos se plantaron a observarlos. O porque los choferes de los camiones hidrantes dormían mientras “hacían guardia” ante posibles desmanes. O porque en una Facultad, centro de estudios superiores, se premiaba a un primer mandatario, que avasalló todo derecho de tener otras ideas y se le otorgó un premio en reconocimiento a su actitud dictatorial de manos de la Presidenta de nuestro país, que con mohines quinceañeros, pretende beatificar a su difunto “compañero”. O porque una Ministra de Defensa sale a justificar su decisión de mantener el orden, desobedeciendo los dictámenes de la Justicia. O porque veo a los políticos de todo color, desesperados por aferrarse a sus sillones, en vez de retirarse, terminadas sus funciones, con la satisfacción del deber cumplido. O porque veo a ministros, funcionarios, de toda escala jerárquica, arrastrarse, aplaudir, adular, prepotear, matonear, denostar, insultar y, sinceramente, no veo a nadie con “las manos limpias” sino con sus “bolsillos llenos”. ¡Qué pena, nadie piensa en el país, en su Patria! O será cierto, lo que me expresó mi nieta pequeña “¿La Patria, abuela? ¡Qué antigüedad!” Cordialmente, Teresa Ávila PD: “Hay personas que son como los cántaros, cuanto más vacíos más ruido hacen”, Alfonso X el Sab
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